31 semanas de embarazo: consejos para el cuidado del recién nacido

No sólo es importante tener en cuenta tu salud y la de tu bebé durante el período de embarazo sino que lo es también luego del parto.

En las 31 semanas de embarazo, no sólo es importante tener en cuenta tu salud y la de tu bebé durante el período de embarazo sino que lo es también luego del parto.

Los primeros días son fundamentales debido a la fragilidad del cuerpo de tu bebé recién nacido. Debes prestar atención a su aseo y alimentación; además de higienizar el ombligo una o dos veces al día con alcohol hasta que cicatrice y caiga en forma definitiva. No olvides protegerlo con una compresa estéril.

Tienes que practicarle baños cotidianamente para mantener su piel higienizada. También tienes que evitar acumular suciedad en las uñas, los ojos (lagañas), las orejas, utilizando paños limpios. No es aconsejable el uso de hisopos o copitos.

Tu cuerpo en las 31 semanas de embarazo

Intenta comer en pequeñas porciones en varias oportunidades del día y tomar mucha agua para evitar posibles sensaciones de reflujo o indigestión.

Seguramente notarás que tu útero ha crecido mucho, tanto que empuja el diafragma hacia arriba lo cual puede darte una sensación de falta de aire o de acidez. Si tus intestinos están muy ocupados puedes tener la misma sensación.

Puede que el bebé se haya ubicado de cabeza por lo que recibirás extrañas sensaciones en la zona de los genitales. Además, tendrás incrementadas tus secreciones vaginales.

Tu bebé en las 31 semanas de embarazo

El bebé mide aproximadamente 39 cm. y pesa cerca de 2 kg.

Continúa acumulando capas de grasa por debajo de su piel a modo de “depósito de seguridad”. La piel se vuelve más lisa.

A esta altura sus uñas crecieron bastante.

Puede ya adquirir la posición más común que es con la cabeza hacia abajo y la espalda hacia fuera en dirección al ombligo.

Tratamos de ser lo más precisos posible, pero teniendo en cuenta que las tasas de crecimiento y desarrollo del embarazo son ocasionalmente diferentes en cada mujer, te recomendamos leer la semana de tu embarazo con un rango de una semana hacia adelante y una semana hacia atrás. Si tienes alguna duda adicional, consulta con tu médico.

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¿Por qué se presenta la infección vaginal en el embarazo?

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH vaginal. Por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias.

Durante los meses de gestación, se producen cambios en el pH de la mujer, por esta razón, los especialistas consideran que es la etapa más vulnerable para la proliferación de bacterias, es decir, de una infección vaginal en el embarazo.

El embarazo representa un período de cambios para toda mujer. Es una etapa en la que todo se modifica. Desde las variaciones más perceptibles como la ansiedad y el aumento de peso hasta alteraciones del organismo poco conocidas, como las infecciones vaginales.

El papel de las hormonas y la infección vaginal en el embarazo

Durante los 9 meses de gestación, el nivel de hormonas femeninas cambia y afecta directamente al pH del área genital. En lo cotidiano, el pH de la zona vulvar es ácido e inferior al de otras partes del cuerpo, y se sitúa en un rango de 3.8 a 4.2, con la finalidad de impedir el crecimiento de bacterias.

Durante el embarazo la futura mamá protagoniza diversos cambios hormonales que comprometen directamente la capa protectora ácida. De esta manera, la variación a un pH mayor a 4.2 puede alterar el equilibrio en detrimento de la flora habitual, lo que deja espacio a la proliferación de gérmenes patógenos. Por esta razón, los 9 meses de gestación representan una de las etapas más vulnerables de la mujer para adquirir infecciones del tracto ginecológico.

Cómo protegerse de una infección vaginal en el embarazo

Es necesario que toda mamá tome cuidados especiales para mantener su zona íntima limpia y protegida durante esta importante etapa de la vida.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Usar ropa interior de algodón.
  • No utilizar ropa muy ajustada o de materiales sintéticos.
  • Lavar la ropa interior con jabón de barra y enjuague, sin dejar residuos.
  • Lavar la zona íntima con un jabón especial con pH ácido que limpie, hidrate y ayude a prevenir infecciones del área vulvoperineal.
  • No se recomienda utilizar desodorantes íntimos, talcos, aromatizantes ni sales de baño o burbujas.
  • Evitar traumatismos de la región genital como el rasurado, la depilación o fricción.
  • Si se observan cambios en el flujo vaginal, prurito, ardor o mal olor, no automedicarse y consultar al ginecólogo u obstetra.

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